Con los antebrazos apoyados en la mesa, aprieta las manos haciendo puños y estíralos. Hazlo tres veces.
2
Con los antebrazos apoyados en la mesa, estira los dedos hasta ponerlos tensos y después agítalos. Repítelo durante 30 segundos.
3
Sentado con la espalda a 90 grados, coloca tu mano derecha sobre tu hombro izquierdo y reclina la cabeza hacia detrás. Realiza el ejercicio 3 veces y después repítelo con el hombro derecho.
4
Para descansar la vista, tienes que parpadear varias veces y cambiar la vista hacia otros elementos visuales.
5
Apoya la mano con firmeza sobre el escritorio o mesa. Tira del pulgar hacia el costado y hacia atrás, siempre con suavidad y despacio. Mantenlo durante tres segundos.
6
Mantén los antebrazos apoyados sobre mesa. Junta los puños y dirige los pulgares hacia arriba. Abre los puños hacia los costados y vuelve a la posición inicial. Repítelo 5 veces.
7
Apoya la punta de los dedos sobre el canto de la mesa y empujar suavemente la mano. Mantenlo durante tres segundos. Hazlo primero con todos los dedos, y luego de uno en uno.
8
Junta las palmas de las manos delante de la cara y, sin separarlas, bájalas lo más que puedas. Desde ahí, relaja los hombros y desplaza las manos lentamente a un lado y otro. Repítelo 5 veces.